lunes, 24 de febrero de 2014

#04 {semana del 10 al 16 de febrero}

Durante esta semana, además de continuar con la observación en los grupos en los que no imparto yo las clases, acabamos el contenido de la unidad y me puse a plantear el examen.

Como considero que en esta clase no son especialmente trabajadores ni autónomos, decidí premiar el trabajo con un punto extra en la evaluación. Dado que había un fin de semana por en medio y no íbamos a poder corregir el 100% de los ejercicios en la sesión previa al examen, llegué al acuerdo con los chicos de que yo les enviaría por correo electrónico las soluciones a todos los ejercicios que mandara. Dado que en el instituto, las notificaciones a los alumnos ya se realizan por medio del correo electrónico, pedírselo no me suponía ningún dilema. Sin embargo, me surgió una duda fundamental :

  • ¿debo mandar tan sólo la solución a los ejercicios planteados o también el desarrollo?

Parecía obvio que si quería conseguir que aprendieran de sus errores, no sólo debía darles la solución sino también cómo era el procedimiento correcto. Sin embargo, esto implicaba no sólo más trabajo para mí, sino también despertaba la terrible duda de si iban a hacer ellos mismos los ejercicios o por el contrario se iban a dedicar simplemente a copiar los ejercicios que yo les había resuelto.
Decidí arriesgarme.

El experimento de "motivación con recompensa directa" me permitió descubrir dos cosas:

  • Me había pasado: les había puesto una barbaridad de ejercicios. Sí, sobre el papel parecía razonable, pero cuando me puse yo misma a hacerlos descubrí que una vez entrado en detalle, el trabajo era titánico. La siguiente vez, calibraré el volumen real de trabajo.
  • Más del 50% no entregó absolutamente nada. Lo que me llevó a reflexionar sobre la motivación y lo difícil que es romper con la rutina del no trabajo.


En la corrección del examen muchos se darán cuenta de que un ligero esfuerzo hubiera marcado la diferencia. Me queda la duda de si aprenderán de este error. Mucho me temo que la mayoría no.

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