viernes, 28 de febrero de 2014

#06 {semana del 24 de febrero al 2 de marzo}

Esta semana empezó de forma agridulce, acabando de corregir los exámenes y dando las notas en clase.

Los resultados, sin ser excelentes, muestran que la clase ha comprendido los procedimientos básicos de las derivadas, pero denotan al mismo tiempo que la comprensión de las aplicaciones de las mismas no han quedado en absoluto claras.

Posiblemente esto se deba a un fallo mio en la programación temporal de la unidad, ya que creo que deberíamos haber dedicado más sesiones a practicar en el aula los ejercicios.

Sin embargo, siempre hay alumnos que te sorprenden favorablemente, bien porque han comprendido todo el contenido y sus exámenes son simplemente una maravilla, o bien porque si bien sus resultados son modestos, notas cómo el incentivar el trabajo personal da sus frutos.
 

En cualquier caso, más allá de la nota, me queda la sensación de que el grupo está en general contento. Ser honesta y justa me ha llevado a mejorar mi relación con ellos... y al mismo tiempo plantearme dudas sobre cómo corregir los problemas matemáticos...

  • Si yo cometo errores de cálculo con relativa frecuencia (soy humana), ¿cómo puedo penalizar estrictamente sus errores de cálculo? ¿debo hacerlo? ¿en qué medida? Yo, decidí valorar en un 50% aproximadamente esa penalización. 

  • ¿Se debe premiar el trabajo personal? Por supuesto. Y somos nosotros los profesores quienes debemos inculcar ese hábito. Decidí premiar con un punto positivo (que se sumaría a la calificación final) ese esfuerzo.

Según sus propias palabras, los exámenes salieron bien (son más benévolos con ellos que yo) porque pregunté cosas razonables lo que me hace reflexionar sobre ese espacio que separa lo que ellos esperan y lo que nosotros preguntamos en realidad, que en muchas ocasiones es abismal y que hace que la frustración y la desesperanza se instalen en sus mentes. Si un examen no saben por dónde pillarlo... ¿es sólo cosa suya y de su innegable falta de trabajo? ¿O deberíamos preguntarnos sobre nuestra labor docente?

Es una reflexión que ni es nueva ni tiene una respuesta sencilla. Pero que creo que cada uno de nosotros debería plantearse.

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