lunes, 24 de marzo de 2014

#07 {semana del 3 al 9 de marzo}

No soy matemática, aunque me apasionan las matemáticas. 
Por eso, precisamente, no tengo clara todavía la especialidad a la que me gustaría opositar cuando llegue el momento.
Mi tutor en el instituto, consciente de esta situación, me ofreció la posibilidad de dar algunas pinceladas en otros departamentos fuera de lo estrictamente obligatorio.
Acepté encantada y acordamos que daría una serie de clases de Física y Química durante la ausencia de la profesora titular, de forma que yo adquiriera esa experiencia y los chavales no perdieran demasiada materia.
Sin embargo, a pesar de que la mayoría de los cursos tuvo una excelente acogida ante mi presencia, uno de los grupos se rebeló ante la posibilidad de no tener una semana libre y tuve que expulsar por mal comportamiento al 80% de la clase, que fueron con el profesor de guardia a otra aula, mientras que los pocos alumnos restantes, siguieron atentamente la explicación.
Este hecho, que parecería simplemente un acto de rebeldía del grupo (al fin y al cabo son sólo adolescentes) tuvo consecuencias inesperadas:

Por una parte, asistí al día siguiente a la tutoría de ese grupo para hablar con ellos sobre lo sucedido y se habló largo y tendido sobre lo sucedido. El grupo se mostró arrepentido en general e incluso varios alumnos vinieron durante el recreo a disculparse por su actitud.

El director del centro, mi tutor, les echó una bronca monumental en la tutoría, y los castigó a quedarse a última hora para tener una charla con ellos.

Hasta este punto toda la experiencia me pareció enriquecedora, tanto por la forma en que no supe imponer mi autoridad (que en realidad no tengo) como por la forma en que dialogando se pudo resolver el conflicto.

Sin embargo, un desacuerdo de mi tutor con la tutora del grupo, con la que tengo mucha confianza,  hizo que mi tutor pensara que era mejor cancelar las clases de Física y Química para evitar malentendidos y malas impresiones. Esto me ha hecho sentir bastante confusa e incómoda, pero supongo que no debo darle mayor importancia.

Lo mejor, con lo que me quedo, es con la reacción de uno de los alumnos, que me comentó unos días más tarde, que a él personalmente le parecía una pena quedarse sin la oportunidad de reforzar la materia, ya que lo necesitaba.


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